Manejo de emociones, crecimiento y una historia de transformación
Para Rolando, beneficiario de nuestra sede Juan Díaz, el fútbol siempre fue más que un juego.
Desde pequeño soñaba con hacer parte de un equipo, sentirse incluido y vivir la experiencia de compartir con otros dentro de la cancha. Hoy, ese sueño se ha hecho realidad.
“Es un honor estar en FCC. Desde que llegué, me hicieron sentir parte de una familia, siempre atentos y apoyándome en cada paso”, cuenta Rolando, quien lleva 7 meses siendo parte del proceso.
Durante este tiempo, su crecimiento ha sido evidente, no solo en lo deportivo, sino también en lo personal. Antes, reconoce que le costaba manejar sus emociones: reaccionaba con agresividad y muchas veces los partidos terminaban en conflictos. Sin embargo, su paso por la fundación marcó un antes y un después.
Hoy, no solo disfruta el fútbol de una manera distinta, sino que también ha transformado su forma de relacionarse con los demás. Ha aprendido a escuchar, a confiar en su equipo y a tomar decisiones más conscientes dentro y fuera de la cancha.
“Me siento orgulloso de mí, porque sé que he cambiado mucho”, afirma.
Su historia es un reflejo de cómo, a través del deporte, se pueden generar procesos reales de transformación, donde cada entrenamiento se convierte en una oportunidad para crecer y construir una mejor versión de sí mismo.