Una cancha, nuevas herramientas y una historia que inspira

A sus 17 años, Isaac es participante de nuestra sede Puerto Escondido y forma parte de FCC desde hace dos años. Lo que comenzó como un espacio para practicar deporte se convirtió en una experiencia que le ha permitido desarrollar habilidades para enfrentar diferentes situaciones dentro y fuera de la cancha.

“Cuando entré, me costaba controlar mis emociones y reaccionaba de forma impulsiva en diferentes situaciones”, cuenta Isaac. Con el acompañamiento de sus profesores, comenzó un proceso de aprendizaje que le permitió fortalecer valores como el respeto, el liderazgo, el autocontrol, la empatía y la responsabilidad. Estos cambios también han tenido un impacto positivo en otros aspectos de su vida, incluyendo una mejora en su rendimiento académico.

Hoy, no solo participa en los entrenamientos, también se ha convertido en un apoyo para los profesores de su sede. Colabora con diferentes tareas y acompaña los entrenamientos de las categorías más pequeñas, compartiendo con otros niños parte de lo que él mismo ha aprendido durante estos dos años.

Para él, esta evolución representa mucho más que aprender nuevas habilidades. “Para mí, FCC es mucho más que una fundación deportiva; es una segunda familia que me ha brindado apoyo y herramientas para convertirme en una mejor persona”, expresa.

Su historia es un reflejo de cómo el deporte puede abrir espacios para crecer, asumir nuevos retos y, con el tiempo, convertirse también en una oportunidad para acompañar a otros en su propio camino.

Anterior
Anterior

Inauguramos nuestra novena sede en Panamá

Siguiente
Siguiente

From Intern to Lead Coach: Amani’s Journey