Sergio: aprender a manejar la rabia y mirar la vida con proyección
Para Sergio, ser joven también significa llevar alegría a su comunidad. Cuenta que cuando él y sus amigos organizan partidos, las personas salen a verlos y el barrio encuentra en esos encuentros una razón para compartir.
Pero su experiencia con el fútbol también le ha dejado aprendizajes más personales.
Aprender a responder de otra manera
“En FCC he aprendido a manejar mis emociones, más que todo la rabia”, cuenta Sergio.
Reconoce que ha sido impulsivo y que, a través de los procesos de Fútbol Con Corazón, ha encontrado herramientas para detenerse, reconocer lo que siente y manejar mejor sus reacciones.
Ese aprendizaje trasciende el partido: tiene que ver con las decisiones que toma frente a situaciones cotidianas.
Jóvenes que quieren ser escuchados
Cuando piensa en su comunidad, Sergio habla de algo que considera fundamental: más espacios para que los jóvenes sean escuchados y encuentren oportunidades en la educación y el deporte.
“Me gustaría que nosotros los jóvenes seamos más escuchados, tengamos más oportunidades de educación”.
La siguiente jugada
Su mensaje para otros jóvenes es mirar más allá de las dificultades del presente.
“Que no se queden estancados”, dice. Para Sergio, mirar la vida con proyección también significa reconocer que existen otras decisiones y caminos posibles.