Goles por la Infancia: Cuando Bogotá juega en equipo por los derechos de la niñez

En Bogotá, el fútbol es un idioma común. Y cuando un idioma es compartido, también sirve para algo más grande que un marcador: sirve para encontrarse, conversar, ponerse de acuerdo… y aprender a cuidar. De eso se trata Goles por la Infancia, una alianza entre Fútbol Con Corazón (FCC) y la Secretaría Distrital de Integración Social (SDIS): usar el juego como una herramienta educativa y de inclusión social para fortalecer habilidades socioemocionales, promover la convivencia y construir espacios protectores para niñas, niños y adolescentes.

Un programa que entiende el deporte como medio, no como fin

Goles por la Infancia parte de una idea sencilla (y poderosa): el deporte no tiene que ser solo competencia. Puede ser educación en movimiento. Por eso cada sesión combina actividad física con reflexión guiada, trabajo en equipo y espacios de diálogo. La cancha funciona como un aula abierta donde se practican acuerdos, se tramitan diferencias y se construyen rutinas de respeto.

En el marco de la SDIS, esta apuesta se conecta con la política social del Distrito orientada a la protección, el bienestar y el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes; y se articula con el enfoque de derechos y entornos protectores que promueve la entidad.

El rol de FCC: metodología, acompañamiento y comunidad

Desde FCC implementamos el programa con nuestra metodología de Fútbol para el Desarrollo, integrando pedagogía, experiencia comunitaria y formación socioemocional. El balón es el disparador, pero el aprendizaje ocurre en lo que pasa alrededor: cuando se escucha al otro, cuando se respeta una norma, cuando se elige resolver un conflicto sin dañar.

Aquí se fortalecen habilidades para la vida como autocontrol, empatía, comunicación asertiva, trabajo en equipo, toma de decisiones, liderazgo positivo y resolución pacífica de conflictos. Se entrenan dentro y fuera de la cancha, porque la idea no es que “salga bonito el ejercicio”, sino que esas herramientas acompañen la vida cotidiana.

Lo que se empieza a ver cuando el juego se vuelve cuidado

El impacto de Goles por la Infancia se cuenta, sobre todo, en señales cualitativas: mejores dinámicas de convivencia, más participación, juego más seguro y respetuoso, vínculos positivos entre pares y una comunidad que se reconoce corresponsable del cuidado. En otras palabras: el programa ayuda a que el tiempo libre tenga propósito y a que el encuentro tenga reglas claras de respeto.

La siguiente jugada

Goles por la Infancia demuestra que cuando una entidad pública y una organización social juegan en el mismo equipo, el fútbol se convierte en plataforma de derechos: para educar, prevenir y acompañar desde el territorio. Y ahí está el punto: en Bogotá, cada pase puede ser una oportunidad de convivencia… y cada jugada, una excusa para construir comunidad.

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